Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cógeme caza;
Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Desenvainará y sacará saeta de su aljaba, Y relumbrante pasará por su hiel: Sobre él vendrán terrores.
(39-26) Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:
Y Elam tomó aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Chîr descubrió escudo.
Y puso mi boca como espada aguda, cubrióme con la sombra de su mano; y púsome por saeta limpia, guardóme en su aljaba.
Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
Hizo entrar en mis riñones las saetas de su aljaba.