Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano.