Del resplandor de su presencia Se encendieron ascuas ardientes.
Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde ningún agua había, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel.
Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor;
Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.