Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos á los argumentos de mis labios.
Ordenaría juicio delante de él, Y henchiría mi boca de argumentos.
He aquí yo he esperado á vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras.
Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia: