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"atentos"

18 ocurrencias en RVR

Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos á los argumentos de mis labios.

Oid, sabios, mis palabras; Y vosotros, doctos, estadme atentos.

Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, á la oración en este lugar:

Oid, reyes; estad, oh príncipes, atentos: Yo cantaré á Jehová, Cantaré salmos á Jehová Dios de Israel.

Y estad atentos: y cuando viereis salir la hijas de Silo á bailar en corros, vosotros saldréis de las viñas, y arrebataréis cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, y os iréis á tierra de Benjamín:

Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres y entendidos; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

Ahora pues, oh Dios mío, ruégote estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos á la oración en este lugar.

Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.

Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

OID, hijos, la doctrina de un padre, Y estad atentos para que conozcáis cordura.

Ahora pues, hijos, oidme, Y estad atentos á las razones de mi boca.

Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.

No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.

Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.

SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque á vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor.

Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado mucho tiempo.

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos á sus oraciones: Pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal.

Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones: