Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: Por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.
Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere.
Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo.
Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo.
Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?