Y cuando estaban gozosos, he aquí, que los hombres de aquella ciudad, hombres hijos de Belial, cercan la casa, y batían las puertas, diciendo al hombre viejo dueño de la casa: Saca fuera el hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.
(40-17) Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo cercan.
De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.