¿No es ahora la siega de los trigos? Yo clamaré á Jehová, y él dará truenos y aguas; para que conozcáis y veáis que es grande vuestra maldad que habéis hecho en los ojos de Jehová, pidiéndoos rey.
He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: Daré voces, y no habrá juicio.
Yo á Dios clamaré; Y Jehová me salvará.
A TI clamaré, oh Jehová, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro.
A ti, oh Jehová, clamaré; Y al Señor suplicaré.
Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; Y él oirá mi voz.
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: A la peña más alta que yo me conduzcas.
CON mi voz clamaré á Jehová, Con mi voz pediré á Jehová misericordia.
A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces á ti á causa de la violencia, y no salvarás?