Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
La ciudad de los fuertes tomó el sabio, Y derribó la fuerza en que ella confiaba.
Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,