De manera que las aguas corrían alrededor del altar; y había también henchido de agua la reguera.
No envié yo aquellos profetas, y ellos corrían: yo no les hablé, y ellos profetizaban.
Y los animales corrían y tornaban á semejanza de relámpagos.
Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.