Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.
Los terrones del valle le serán dulces; Y tras de él será llevado todo hombre, Y antes de él han ido innumerables.
Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es suave.
Las mandrágoras han dado olor, Y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado.