Y enseña á ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.
El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
El que enseña mis manos para la pelea, y da que con mis brazos quiebre el arco de acero.
Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que las aves del cielo?
Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
BENDITO sea Jehová, mi roca, Que enseña mis manos á la batalla, Y mis dedos á la guerra:
Da al sabio, y será más sabio: Enseña al justo, y acrecerá su saber.
El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que enseña mentira, este es cola.
Porque su Dios le instruye, y le enseña á juicio.
Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que andas.
Y oí una voz de hombre entre las riberas de Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña la visión á éste.
¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
Dando voces: Varones Israelitas, ayudad: Este es el hombre que por todas partes enseña á todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y además de esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar Santo.
Así que, pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña á Cástor y Pólux.
ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;
La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?
Y los que tienen amos fieles, no los tengan en menos, por ser hermanos; antes sírvanles mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta.
Si alguno enseña otra cosa, y no asiente á sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad;
Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él.