BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.
Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
Ciertamente él escarnecerá á los escarnecedores, Y á los humildes dará gracia.
Aparejados están juicios para los escarnecedores, Y azotes para los cuerpos de los insensatos.
Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: Mas los sabios apartan la ira.
El día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendió su mano con los escarnecedores.