Y Moisés, con los sacerdotes Levitas, habló á todo Israel, diciendo: Atiende y escucha, Israel: hoy eres hecho pueblo de Jehová tu Dios.
Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: Escucha la voz de mis palabras.
Escucha esto, Job; Repósate, y considera las maravillas de Dios.
ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía.
Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zippor:
Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová tu Dios.
Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)
Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento á la voz de mis ruegos.
POR tanto, Job, oye ahora mis razones, Y escucha todas mis palabras.
Escucha, Job, y óyeme; Calla, y yo hablaré.
OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres.
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.
ESCUCHA, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: Inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
OH Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como á ovejas á José, Que estás entre querubines, resplandece.
He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
JEHOVA, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.
Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
EL hijo sabio toma el consejo del padre: Mas el burlador no escucha las reprensiones.
La oreja que escucha la corrección de vida, Entre los sabios morará.
El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.
El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha á la lengua detractora.
Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.
Del señor que escucha la palabra mentirosa, Todos sus ministros son impíos.
Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mí.
¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida á las almas que no vivirán, mintiendo á mi pueblo que escucha la mentira?
Escucha pues ahora, Josué gran sacerdote, tú, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simbólicos: He aquí, yo traigo á mi siervo, el Pimpollo.