Porque yo guardé los caminos de Jehová; Y no me aparté impíamente de mi Dios.
Mis pies tomaron su rastro; Guardé su camino, y no me aparté.
Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
Jehová lo guardé, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.
No miréis en que soy morena, Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, Hiciéronme guarda de viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé.
Hasta aquí fué el fin de la plática. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mudó: mas guardé en mi corazón el negocio.
Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.
Y estando con vosotros y teniendo necesidad, á ninguno fuí carga; porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia: y en todo me guardé de seros gravoso, y me guardaré.