INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; Porque estoy afligido y menesteroso.
Entre mi oración en tu presencia: Inclina tu oído á mi clamor.
Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachêrib, que ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
Inclina á mí tu oído, líbrame presto; Séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.
No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme.
Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.
Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
Hijo mío, está atento á mis palabras; Inclina tu oído á mis razones.
HIJO mío, está atento á mi sabiduría, Y á mi inteligencia inclina tu oído;
COMO los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová: A todo lo que quiere lo inclina.
Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, Y pon tu corazón á mi sabiduría:
Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu acatamiento confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas miseraciones.