Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta:
Y vió lo Jehová, y encendióse en ira, por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.
Ya pues que estamos mantenidos de palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey: hemos enviado por tanto, y hécho lo saber al rey,
Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:
Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oyeren el hecho de la reina, á todos los príncipes del rey: y habrá mucho menosprecio y enojo.
El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y enflaquece la fuerza de los esforzados.
Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.
El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:
Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.
Según su sabiduría es alabado el hombre: Mas el perverso de corazón será en menosprecio.
Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, Y con el deshonrador la afrenta.
No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
Porque así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto tú batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste del alma en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel;