La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para sí.
Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.
Y algunos, á la verdad, predican á Cristo por envidia y porfía; mas algunos también por buena voluntad.