A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, Y á tu heredad afligen.
Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.
Que comen asimismo la carne de mi pueblo, y les desuellan su piel de sobre ellos, y les quebrantan sus huesos y los rompen, como para el caldero, y como carnes en olla.