El sepulcro y la perdición nunca se hartan: Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.
Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.