No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
Entonces hablaré, y no le temeré: Porque así no estoy en mí mismo.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
JEHOVA es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
Jehová está por mí: no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.
He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.
De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre.