Y levantándose el varón para irse, el suegro le constriñó á que tornase y tuviese allí la noche.
¡Quién me tornase como en los meses pasados, Como en los días que Dios me guardaba,
¡OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!